Volver Vida de Padres

Abuso sexual infantil


Niño con la mano levantada

¿Cómo les enseñamos a nuestros hijos?

La definición que nos entrega Wikipedia sobre “abuso sexual infantil” o “abuso sexual a menores” se refiere a “la conducta en la que una niña o niño es utilizado​ como objeto sexual por parte de una persona con la que mantiene una relación asimétrica, de desigualdad, con respecto a la edad, la madurez y el poder”. Lo que no nos enseña esta definición, es que la “persona que abusa”, siempre está más cerca de lo que esperamos. Según las estadísticas, el 87% de los abusadores, pertenecen al círculo de confianza del menor de edad, tales como; parientes políticos, profesores, tíos, amigos cercanos a la familia, vecinos y en menor medida, hasta por parte de sus propios padres. Es por esta razón, que es importante tratar naturalmente este tema con nuestros hijos, en la medida que se van desarrollando, es decir, desde que el niño o niña comienza a comunicarse.

A continuación, te dejamos algunos consejos para poder llevar esta tarea sin complicaciones:

Conversar en familia

Es fundamental instaurar este tema con nuestros hijos de forma natural y que el sexo no sea un tabú en el hogar. Debemos ser claros en el mensaje que transmitimos y corroborar que nuestros niños lo hayan entendido. Esta conversación se puede dar entorno a juegos, canciones, dibujos, actividades en conjunto. Lo más importante, que el ambiente sea relajado y como parte del día a día.

¿Cómo podemos comenzar? Dependiendo de la edad de los menores, podemos comenzar a jugar a llamar las partes del cuerpo de manera infantil como “pajarito”,“flor”, o más técnico como “pene”, “vagina”. Más allá de enfocarnos en el nombre, lo que verdaderamente importa es que el niño sea capaz de identificar y nombrar las partes de su cuerpo, porque así también podrá explicar o comunicar a futuro si le pasa algo con él. Según la sicóloga Margarita García, afirma que un menor al “Poder dar nombre a las cosas que le están pasando es la clave para prevenir el abuso”, explica la experta.

Utilizar el juego como herramienta de aprendizaje

Debemos crear un ambiente ameno, lúdico y acogedor, nuestros hijos deben sentirse en confianza y cómodos para hablar. Hay que aprovechar las instancias de relajo para enviar mensajes y preguntar. Se aconseja utilizar peluches, figuras de plástico, muñecas, para recrear situaciones de la vida cotidiana. Se pueden simular acciones buenas y malas y el niño debe ser capaz de decir en voz alta si al “muñeco” le agrada o desagrada la situación expuesta.

Luego, en una segunda etapa del juego, de acuerdo a lo que va respondiendo el menor, se puede comenzar a preguntar ¿Te ha pasado alguna vez esto? ¿Te han dicho alguna vez “si le cuentas a tus papás te pego o los mato”?, entre otras.

Inculcar hábitos diarios, que ayuden a cuidar su intimidad

Enseñar a no mostrar sus partes privadas, sentándose correctamente en el caso de las niñas cuando usan faldas y/o vestidos o no ventilar sus partes en público al momento de cambiarse de ropa.
Golpear la puerta antes de entrar a su cuarto.
Pedir permiso y golpear antes de entrar al baño si están bañándose, aunque ellos nos esperen para terminar la tarea.

El miedo es un mal argumento de enseñanza

Siempre hay que explicar que existen adultos que tienen comportamientos erróneos, pues sus padres no le enseñaron cuando pequeños a que existen acciones malas. Por ejemplo: Explicar que existen mayores de edad o adolescentes que nunca sus padres le enseñaron a que “no debían tocar el ‘trasero’ o ‘el potito’ a otras personas o niños”. Los expertos aconsejan esto, ya que, como mencionamos en un punto anterior, la mayoría de los abusos lo generan personas cercanas al menor, por lo que es erróneo decir que: “Seres malísimos y extraños les puede hacer algo que no deseen”. Los menores jamás vincularán al conocido como ‘alguien malo’, por el contrario, el abusador siempre utiliza regalos, situaciones de juegos y la confianza que posee con el menor para aprovecharse. Por eso, hay que evitar apelar al “terror” y más bien, entregar una “Visión realista del abusador”, que tiene que ver con trasmitir que el abuso no es de un día para otro, sino que comienza lentamente, primero con juegos de tocar “partes privadas”, ya sea del abusador hacia el niño, o viceversa, traspaso de límites, entre otras situaciones más cotidianas.

Es fundamental enseñar al menor de edad:

Identificar las partes del cuerpo que son íntimas y/o privadas y aquellas que no.
Los límites permitidos de aproximación que puede tener una persona de su círculo cercano. Ejemplo: El tío le puede dar la mano, abrazarlo, pero no tocar las partes privadas y tampoco besarlo en la boca. Está comprobado que los niños que saben marcar sus límites, están menos expuestos a ser abusados. ¿Por qué? Porque un niño preparado va a contar en casa si alguien ha intentado algo. No lo va a dramatizar, lo va a ver como un hecho que ha ocurrido y que va a contar a sus padres”, según mencionan los expertos.
Identificar a las personas de su círculo cercano que están permitidas a mirar y/o tocar sus partes privadas y el contexto adecuado para hacerlo.Ejemplo: El papá o la mamá puede tocar las partes íntimas, solo cuando limpia su caquita, pero no cuando juegan. El doctor puede tocar las partes íntimas solo cuando examina y en presencia del papá o la mamá, etc.
Instaurar una palabra clave con alguien de confianza de su círculo cercano, para que el menor de aviso, de forma “secreta”, cuando se vea expuesto ante una situación incómoda, que traspase sus límites y/o se vea envuelto directamente en una situación de abuso en público o en presencia de más personas. Ejemplo: “Tía, el vecino me está haciendo ‘cosquillas’ ”.
Enseñar al menor de edad a confiar y acudir en caso de situaciones incómodas a “personas claves dentro de su círculo” en cada uno de los entornos que interactúa socialmente. Ejemplo: En el jardín con la “Tía Clarita”, En la casa de la abuelita, con ella, En reuniones familiares con la mamá y así sucesivamente. Ah! Y por supuesto, informar a “las personas claves”, lo enseñado al menor de edad y trasmitir la ‘palabra clave de auxilio’.
Que la mayoría de los adultos son buenos, que quieren y cuidan a los niños, pero que hay otros que no lo son, y por eso deben estar atentos.Y por último, que existen secretos buenos como “esconder el regalo sorpresa a la abuelita” y existen secretos malos como “cuando un adulto le dice a un niño que guarde un secreto y no le diga nada a sus padres”.

Recomendaciones educativas

Si te interesa profundizar este tema, recomendamos un libro infantil dirigido a niños de 3 a 7 años, que se llama “La regla de Kiko”. El cuento es una guía sencilla que ayudará a enseñar a los niños a evitar el contacto físico inadecuado, a saber cómo reaccionar si una situación les incomoda y a pedir ayuda.

Otro libro se llama “Estela, ¡grita muy fuerte! De Isabel Olid. Estela, es una niña tímida y amorosa, que transforma su carácter a partir del truco que le ha enseñado su profesora: “cuando alguien quiera hacerte daño, Estela, ¡grita muy fuerte!”. Y gracias a ese fantástico consejo, Estela obtiene la valentía para afrontar a su tío Anselmo, quien últimamente le hace cosas que a ella no le gustan nada.

Por último, compartimos un video que puede ser de gran ayuda en la etapa de enseñar a tus hijos a identificar las partes del cuerpo: