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Cómo enfrentan los niños un proceso de duelo 

En la actualidad muchos pacientitos llegan a sesión por diferentes sintomatologías como fobias, pataletas incontrolables, agresividad, entre otras. Sin embargo durante el proceso psicológicos me doy cuenta que ha existido pérdidas importantes al interior de la familia, no siendo para sus padres motivo relevante de señalar, debido que la perdida fue vivenciada en etapas muy tempranas, por lo cual suelen decir “era muy chiquitito para darse cuenta que murió”, “era pequeño para que le afectara”.

En relación a estas frases podemos decir que en un sentido los padres tienen razón, pero solo cuando hablamos respecto a la capacidad de los niños para comprender lo que es un duelo o la muerte, especialmente para los de 12 meses a 3 años. Pero esto no quiere decir que no genere nada en ellos, al contrario, un niño pequeño que ha formado un vínculo con la persona fallecida, al momento de la pérdida, la vivencia como abandono, percibiendo como una amenaza en las relaciones vinculares con otros, ante la posible separación abrupta con otra de sus figuras de apego. Manifestando así dificultades para separarse, tendiendo llantos con mayor intensidad en forma de gritos o mayor estado de alerta, manifestado en la dificultad para dormir profundamente, tendiendo a despertarse al mínimo de ruidos o mayor búsqueda del contacto visual (especialmente si está perdida está relacionada con la madre).

En niños más grandes poco a poco sus procesos cognitivo los ayuda a comprender la distinción entre el abandono/separación y muerte, sin embargo esto no logra a ser comprendido en su totalidad por lo cual tenderán a entender de manera muy concreta la información, por lo cual, cualquier información adicional o intento por suavizar el concepto de muerte, podría generar disturbios en la capacidad de comprensión de la información, llevándolo a generar fantasías y creencias inequívocas de lo que es la muerte. Por ello el concepto abstracto como el de la vida después de la muerte están más allá de la habilidad de pensar de los niños en esta edad, por lo cual es importante evitar palabras como “lo hemos perdido”, “se ha dormido para siempre”, ya que solo potenciaría el miedo, confusión y ansiedad.

Es importante a su vez, señalar que la sintomatología de duelo en este grupo varia en diferentes reacciones como retroceso en su desarrollo, como volver a mojar la cama y sentir miedo a la separación, también es común la imposibilidad de contactar las emociones dolorosas, por lo cual los niños en este proceso tenderán a hablar de la muerte como hablarían de sus hazañas en el juego con sus amigos. A su vez, es frecuente reacciones de perplejidad preguntando en reiteras ocasiones cuándo volverá o tendencia a establecer vínculos con otros adultos que se parezcan.

Sin embargo, es importante buscar ayuda ante la aparición de los siguientes síntomas de manera prolongada durante una fase de observación de 3 a 6 meses posterior al fallecimiento del ser querido.

Síntomas

  • Llorar en exceso durante periodos prolongados.
  • Rabietas frecuentes y prolongadas.
  • Apatía e insensibilidad.
  • Perdida del interés por un periodo prolongado.
  • Frecuentes pesadillas y problemas de sueño.
  • Pérdida o aumento del apetito.
  • Miedo de quedarse solo.
  • Conductas regresivas como enuresis, hablar como un bebé, pedir comida a menudo.
  • Frecuentes dolores de cabeza solos o acompañados de otras dolencias físicas.
  • Imitación excesiva de la persona fallecida, expresiones repetidas del deseo de reencontrarse con el fallecido, a modo de discursos, juegos y sueños.
  • Cambios importantes en el rendimiento escolar o negativo de ir a la escuela.

Ante lo descrito es importante señalar que estos síntomas pueden atenuarse significativamente ante la posibilidad que los niños de un año en adelante también puedan ser partícipes de los rituales establecidos, siendo necesario que el adulto de mayor relación pueda tomarse el trabajo de anticipar todo lo que verá y lo que sucederá en el velorio y/o funeral, a su vez es muy importante al momento de darle la noticia buscar un momento de mayor quietud dentro del acontecimiento caótico, intentando señalárselo lo antes posibles para evitar fantasías o discursos que puedan generar confusión ante lo sucedido.

Si desean, pueden realizar sus comentarios o preguntas sobre este tema a Nataly Valdivia, especialista en servicios de psicología en especialización en atención infanto- juveniles, quién es la autora de este consejo exclusivo para nuestro sitio web de NOPIOX.

Puedes hacer preguntas a la Psicóloga, Nataly Valdivia