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Identificar conductas habituales en situaciones de crisis y formas de apoyo

En momentos de tensión ambiental, sobre todo en lo que ha transcurrido los últimos días en nuestro país, tenemos que estar más atentos de nuestros hijos, ya que a pesar de ser muy pequeños las cosas si pueden afectarles, dependiendo de cada edad y personalidad los niñ@s y adolescentes tendrán sus propias formas de expresar la angustia y cansancio por situaciones de tensión social. Por el mismo hecho, es necesario saber cuáles son las conductas habituales y las formas que podemos reaccionar como padres y educadores ante esta situación.

En momentos de tensión ambiental, sobre todo en lo que ha transcurrido los últimos días en nuestro país, tenemos que estar más atentos de nuestros hijos, ya que a pesar de ser muy pequeños las cosas si pueden afectarles, dependiendo de cada edad y personalidad los niñ@s y adolescentes tendrán sus propias formas de expresar la angustia y cansancio por situaciones de tensión social. Por el mismo hecho, es necesario saber cuáles son las conductas habituales y las formas que podemos reaccionar como padres y educadores ante esta situación.

¿Cómo reaccionan de 0 a 11 años?

  • Desde los 0 a 5 años son incapaces de entender el contenido social, sin embargo absorben las tensiones del ambiente, por lo cual tenderán a comportamientos más irritables y agresivos.
  • De 6 a 11 años podrán comprender de manera precaria las situaciones sociales, por lo cual tenderán a generar comentarios desorientados y llenos de confusiones con contenido fantástico.
  • Es probable que comiencen con conductas regresivas, como presencia de diuresis nocturna (comenzar a orinarse), necesidad de dormir con los padres, mayor demanda de atención, dificultades para separarse de sus cuidadores, terrores nocturnos y mayor pesadillas.
  • Tenderán a la realización de expresiones gráficas y lúdicas con contenido más violentos y angustiantes.

¿Cómo apoyar de 0 a 11 años?

  • Ser más comprensivo de lo habitual, evita responder con gritos o castigos, utilizando la contención mediante el abrazo y acurrucamiento, durante el momento de tensión hasta 3 semanas posterior a los sucesos, luego volver con los límites habituales.
  • A partir de los 6 años, puedes comentar la situación de manera comprensible para su edad, intentando de ser objetivo y evitar expresar sentimiento de inseguridad o desprotección.
  • Ten paciencia con sus necesidades, intenta acompañarlos al momento de ir a dormir y si lo requiere déjalo dormir junto a ti, está necesitando mayor seguridad.
  • Planifica tu día y cuéntaselos, jamás desaparezcas de forma escondida o brusca para evitar su pena, ya que necesita saber que nada le pasará a sus seres queridos y sensación de seguridad.
  • Déjalos jugar más agresivo, es la forma infantil de expresar sus emociones, intenta acompañarlo en este juego para evitar hacer daño a ellos u otros.
  • Intenta estar tiempo de calidad y buscar juegos inestructurados como armar legos, bloques, jugar con plastilina o hacer manualidades.

¿Cómo reaccionan de 12 años y más?

  • Los niños/as mayores a 12 años, ya son capaces de comprender los hechos del entorno, sin embargo tenderán a comprender los hechos con mayor sensibilidad, por lo cual es habitual que sientan más rabia y frustración.
  • Su mayor sensibilidad llevará a la mayoría de estos pre-adolescentes y adolescentes a identificarse con aquellos grupos que manifiestan su rebeldía ante las órdenes, con la finalidad de poder expresar su descontento, con tendencia a participar en revueltas o grupos de mayor riesgo social, teniendo menor conciencia sobre las conductas de autocuidado.
  • Sobre todo los adolescentes tendrán visiones mucho más alarmista y agresivas respecto a las situaciones, tendiendo a estados de mayor tensión o ansiedad.
  • Muchos tenderán a aislarse y a vivir sus emociones de forma individual, restringiendo las conversaciones familiares o con sus pares.

¿Cómo apoyar de 12 años y más?

  • Invita a tu hijo/a a participar en conjunto en actividades de ayuda social ya que necesita canalizar sus temores, miedos e impotencia mediante lo social.
  • A partir de los 15 años, incentivarlo a buscar lugares de ayuda social para aportar respecto a lo sucedido, entre más adolescente mayor necesidad de compartir sus frustraciones con sus pares, ayúdale a buscar lugares que eviten ser un factor de riesgo para su integridad.
  • Conversa abiertamente respecto a sus opiniones de lo vivenciado, déjalo desahogarse y propone diferente puntos de vistas, evitando siempre menospreciar su postura.
  • Intenta mantener las rutinas diarias.
  • Facilita accesos para reunirse con sus amigos y retomar actividades.

Es importante mencionar que si hay persistencia de cambios conductuales e interferencia significativa en las habilidades sociales, posterior al mes de las actividades estresantes se podría estar viviendo un TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO (TEP), por lo cual se recomienda asistencia psicológica para generar un diagnóstico y tratamiento oportuno.

Si desean, pueden realizar sus comentarios o preguntas sobre este tema a Nataly Valdivia, especialista en servicios de psicología en especialización en atención infanto- juveniles, quién es la autora de este consejo exclusivo para nuestro sitio web de NOPIOX.