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Obesidad en Chile – Un desafío para la salud pública y el estilo de vida de la población


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La obesidad es una enfermedad crónica, muy compleja, de origen multifactorial, que se caracteriza por un incremento anormal de la grasa corporal. Dicho incremento de la grasa corporal genera importantes riesgos para la salud. Además de producir una significativa demanda en las atenciones tanto en el sistema público como privado de salud. A nivel mundial la obesidad se ha transformado en una epidemia que afecta a los países desarrollados, pero también a los sub-desarrollados. Transformándose la obesidad en una de las enfermedades crónicas no transmisibles que más impacta en la salud de la población.

En nuestro país la obesidad es un importante problema de salud pública, que ha presentado un constante, rápido y preocupante crecimiento en los últimos 30 años. Según la última encuesta nacional de salud (2016-2017), el 39,8% de la población tiene sobrepeso, el 31,2% es obesa y el 3,2% tiene obesidad mórbida, lo que en total corresponde al 74.2% de la población. Siendo una de las tasas más altas del América y del mundo.

En el origen de la obesidad participan diversos factores ambientales, genéticos e incluso epigenéticos, los que en forma individual o conjunta favorecen un desbalance energético positivo entre el consumo de energía y el gasto energético. Este desbalance al transformarse en un estado crónico es el que finalmente determina el almacenamiento de energía como grasa en el tejido adiposo e incluso en otros órganos (por ejemplo el hígado).

La obesidad es una enfermedad crónica no transmisible de difícil y complejo tratamiento, que va más allá de un incremento patológico de la grasa corporal. Esta enfermedad incrementa significativamente el riesgo de desarrollar hipertensión arterial, dispilidemias (triglicéridos y/o colesterol plasmático elevado en sangre), diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular, enfermedad por hígado graso no alcohólico y diversos tipos de cáncer (por ejemplo mama, colo-rectal o endometrio).

Desafortunadamente y a pesar de las múltiples y diversas intervenciones que se han implementado en diferentes países para detener esta epidemia, los resultados no han sido satisfactorios y el incremento en la cantidad de población que padece la enfermedad continúa aumentando, especialmente en niños, embarazadas y adultos.

Los enfoques para tratamiento de la enfermedad abarcan desde el uso de fármacos, cirugías, terapia psicológica y cambios en el estilo de vida (alimentación y actividad física). Pero es la reducción de la ingesta de energía (comer menos calorías) mediante un buen plan de alimentación y el incremento en la actividad física continúan siendo las estrategias más reconocidas, aceptadas, prácticas y seguras para intentar controlar esta epidemia. Sin embargo, en el día a día no es fácil modificar la alimentación y el nivel de actividad física en una persona (cambios permanentes en el tiempo), lo cual es una de las principales barreras a la hora de enfrentar a la obesidad.

A nivel alimentario, Chile es un país que cuenta con una geografía que le permite disponer de diversos alimentos que además de nutritivos y saludables, están asociados a un menor riesgo de desarrollar obesidad. Entre estos alimentos destacan las frutas y verduras, legumbres, pescados y lácteos. Sin embargo, los hábitos alimentarios de la población chilena están muy lejos de ser saludables. Al respecto, es posible indicar que las y los chilenos tenemos un alto consumo de: calorías al día, pan, fideos, arroz, cecinas y embutidos, alimentos fritos, azúcar y alimentos con azúcar añadida (golosinas, galletas, pasteles, helados, bebidas azucaradas, etc.) y alcohol. Junto con un bajo o muy bajo consumo de agua, frutas y verduras, legumbres y lácteos. Hábitos alimentarios que se relacionan directamente con un aumento en el riesgo de desarrollar sobre peso y luego obesidad.

Considerando esta situación en Chile se han desarrollado diversas estrategias destinadas a enfrentar el problema, siendo el desarrollo de guías alimentarias saludables una forma práctica y fácil para orientar a la población respecto a cómo mejorar su alimentación.

Guías alimentarias para la población chilena

  1. Para tener un peso saludable, come sano y realiza actividad física diariamente.
  2. Pasa menos tiempo frente al computador o la tele y camina a paso rápido, mínimo 30 minutos al día.
  3. Come alimentos con poca sal y saca el salero de la mesa.
  4. Si quieres tener un peso saludable, evita el azúcar, dulces, bebidas y jugos azucarados.
  5. Cuida tu corazón evitando las frituras y alimentos con grasas como cecinas y mayonesa.
  6. Come 5 veces verduras y frutas frescas de distintos colores, cada día.
  7. Para fortalecer tus huesos, consume 3 veces al día lácteos bajos en grasa y azúcar.
  8. Para mantener sano tu corazón, come pescado al horno o a la plancha, 2 veces por semana.
  9. Consume legumbres al menos dos veces por semana, sin mezclarlas con cecinas.
  10. Para mantenerte hidratado, toma 6 a 8 vasos de agua al día.
  11. Lee y compara las etiquetas de los alimentos y prefiere los que tengan menos grasas, azúcar y sal (sodio).

Material realizado por Rodrigo Valenzuela B.. Nutricionista. Msc. PhD.

Referencias:

  1. Fock KM, Khoo J. Diet and exercise in management of obesity and overweight. J Gastroenterol Hepatol. 2013;28 (Suppl 4):59-63.
  2. Huang YS, Zheng Q, Yang H, et al. Efficacy of Intermittent or Continuous Very Low-Energy Diets in Overweight and Obese Individuals with Type 2 Diabetes Mellitus: A Systematic Review and Meta-Analyses. J Diabetes Res. 2020;2020:4851671.
  3. Magkos F, Hjorth MF, Astrup A. Diet and exercise in the prevention and treatment of type 2 diabetes mellitus. Nat Rev Endocrinol. 2020;16:545-555.
  4. La Sala L, Pontiroli AE. Prevention of Diabetes and Cardiovascular Disease in Obesity. Int J Mol Sci. 2020;21:8178.
  5. Guías Alimentarias para la población Chilena. Ministerio de Salud. Republica de Chile.